Jesús García Morales
Sin
lugar a dudas los tres principales generales con que contaba el presidente
Benito Juárez en su lucha contra Maximiliano I y sus defensores, invasores franceses y proimperialistas
mexicanos, fueron Porfirio Díaz Mori, Mariano Escobedo de la Peña y Ramón Corona Madrigal. Si bien
hubo muchos más patriotas que se distinguieron durante la Invasión Francesa,
pero fueron estos tres quienes le dieron la victoria.
Ramón
Corona fue quien incansablemente defendió el suelo sinaloense, en especial
Mazatlán y el sur de Sinaloa, pero sus relaciones con los demás defensores de
la patria no eran miel sobre hojuelas. Plácido Vega Daza era el poderosísimo
gobernador de Sinaloa, cuando fue al centro del país a defender la patria al
frente de la Brigada Sinaloa, la cual salió de Mazatlán el día 5 de febrero de
1863. Luego el presidente Juárez ordenó a Vega partiera a San Francisco,
California, a comprar armas y pertrechos
para el ejército mexicano, poniendo así fin a su carrera política.
Allá,
en San Francisco, el general Vega tuvo la oportunidad de auxiliar a un
personaje que al menos en dos ocasiones había intentado derrocarlo: Antonio
Rosales. Huyendo y sin dinero, éste se presentó ante su antiguo enemigo
diciéndole que se ponía a su disposición
para auxiliar a la patria frente a la invasión francesa. Plácido Vega pagó a
Antonio Rosales su viaje de San
Francisco a Mazatlán, le dio dinero para sus gastos.
Al
partir hacia el centro del país, Plácido Vega había nombrado como gobernador
del estado al sonorense Jesús García Morales, y con aquél fuera del país tanto
Corona como Rosales se dispusieron a derrocarlo.
Los
problemas para García Morales se hicieron visibles ya desde el día 2 de octubre
de 1863 cuando doscientos de sus hombres desertaron, tomaron sus armas y se
establecieron en un punto denominado Loma Travesada, muy cerca de Mazatlán, a
la sazón capital del estado.
El
lunes 10 de octubre Ramón Corona y sus hombres se encontraban en
Villa Unión mientras que en Mazatlán sólo se esperaba la inminente llegada de
los buques de guerra franceses que se posesionarían de la ciudad. Pero Corona
ya había decidido derrocar al alfil de su enemigo Vega Daza y el miércoles 12
estacionó a su ejército en Urías. Esta noticia pronto llegó al puerto y de
inmediato los comerciantes removieron de sus negocios los objetos valiosos. El jueves llegó y con ello la tensión crecía
entre la ciudadanía. El ataque de Corona en contra del gobernador era
inminente.
El
viernes 14 Ramón Corona envió un ultimátum al gobernador Jesús García Morales
conminándole a entregar la plaza, de lo
contrario el ataque comenzaría en forma inmediata. Morales contaba con 500
hombres bajo su mando y tres cañones de 36 libras además de armamento
menor; Corona tenía 600 de infantería y
200 de caballería, además de mil hombres más estacionados en Villa Unión.
Llegó
la noche del viernes y con ello la luna llena se hizo presente, permitiendo una visibilidad óptima para lo
que comenzaría a las dos de la mañana del ya sábado. Desde los techos de las
casas cientos de mazatlecos fueron testigos del golpe de estado. Los soldados
de Corona se movieron desde Palos
Prietos y avanzaron hacia la ciudad. Al llegar a unos 500 metros de la garita
los artilleros de García Morales abrieron fuego pero no causaron baja alguna.
Ante esto, los hombres de Corona avanzaron contra sus enemigos y abrieron fuego
de rifle principalmente contra los de los cañones. Los demás soldados, al ver que eran superados
en número se unieron a las filas de Corona y juntos avanzaron hacia la ciudad.
A pesar de esto, las bajas en las filas de Corona fueron quince muertos
y diez heridos, mientras que en las del gobernador murieron tres y cuatro o
cinco lesionados. El gobernador García Morales al saberse derrotado se trasladó
hasta los muelles donde fue tomado preso por el mismo Ramón Corona. El paso
siguiente fue que las fuerzas de éste se posesionaron de los edificios públicos.
Así terminó esta rápida batalla que tuvo como objetivo derrocar al gobernador
amigo de Vega Daza.
Sin
embargo, ya con los hombres de García Morales derrotados, las filas de Corona tuvieron más bajas. A las
nueve de la mañana del mismo sábado se escuchó una explosión en el cuartel
general cuando unas granadas que habían sido dejadas por los hombres
derrotados entraron en contacto con un
cigarro que fumaba uno de los soldados. El resultado fue de cuatro hombres
muertos y diez heridos.
Ese
mismo día Corona nombró gobernador del
estado al coronel Joaquín Sánchez y
Román y al periodista Pablo Retes le dio posesión como prefecto de la ciudad.
Pero el nombramiento recaído sobre Sánchez Román no duraría, ya Corona y
Antonio Rosales habían decidido que éste sería el nuevo gobernador del estado
de Sinaloa.
Por
otra parte, García Morales no permaneció preso por mucho
tiempo, ya que el día siguiente, domingo fue puesto en libertad permitiéndole abordar ese mismo día el buque
John L. Stephens que lo llevó hasta Guaymas.